lunes, 22 de diciembre de 2008

DESAPARICIONES EN AGATHAURA (PARODIA)


CAPÍTULO I


Raras veces mi amigo el señor Shock Gómez se apartaba del espejo donde contemplaba, con cierta complacencia, su alta y enjuta figura, como si se tratase del mismo arbiter elegantiarum en persona.
A mi ver, esto no era sino una manifestación más de ese aspecto presuntuoso de su personalidad.
-No, doctor, no es vanidad -dijo a modo de comentario y volviéndose hacia mí.
-¿Pero, Gómez, cómo lo dedujo usted? -no pude menos que balbucir.
Él se rió por lo bajo de mi perplejidad.
-¿Cuántas veces le tengo dicho que yo no deduzco nunca? Deducir es una costumbre desagradable que siempre termina produciéndome dolores de cabeza; antes bien, prefiero adivinar.
-¿De modo que usted lo adivinó?
-Desde luego.
-Pero, ¿cómo diablos…?
-¡Su reflejo, doctor, su reflejo! -y al ver que yo seguía con expresión idiota, continuó:
-Pues verá: usted estaba mirándome, con las comisuras de su boca visiblemente acentuadas. Esto me dio pie para mi adivinación de que interiormente usted se estaba divirtiendo a mi costa, quizás diciéndose algo como: ¡pero mírenlo al hermoso Brummell!
-¡Ejem!… ¡Caramba, Gómez!
-Así llegué a la conclusión de que terminaría achacándolo todo a mi tamaña vanidad.
Procedió entonces a sentarse en su sillón favorito y, después de juntar las yemas con las claras, dijo:
-Cuando se consideran todas las posibilidades y se elige la menos probable, ésta tiene que ser la verdad, aunque sea de chiripa.
Asentí varias veces con la cabeza.
-Como lo dice usted, parece elemental.
-Elemental no, mi querido amigo. Nadería nomás, nadería.
Me puse de pie y estaba ya por rendirle el más cálido de los aplausos cuando el ruido de unos jadeos en la escalera de mano nos auguró visitas.
Shock Gómez se levantó de su sillón y frotando sus largas y nerviosas manos, dijo:
-Creo que nuestra visitante llega a tiempo. Ve, doctor, por qué me miraba tanto al espejo. Es una dama y usted sabe perfectamente cómo me vuelven loquito las mujeres.
Ya tenía yo la boca abierta para decirle algo cuando golpearon a la puerta y, como ésta no dijo ni ay, fui a abrirla.
El rostro de mi amigo se puso pálido.
La dama en cuestión era una mujer anciana y llena de arrugas que entró renqueando a nuestras habitaciones.
-Deseo hablar con el señor Shock Gómez, por favor.
Nos miraba tan pronto al uno como al otro, dudando a cuál de los dos debía dirigirse.
-¿Para qué? -le dijo fríamente Gómez.
Resultaba demasiado obvio que su tan esperada Bella Durmiente no era otra que la abuela comestible de Caperucita Roja.
-Quisiera que me diese su ayuda con relación a un asunto de vital importancia.
-Señora, en estos momentos uno de los menos conocidos hommes de lettres de la República podría ser acusado de parodiar a un célebre personaje de Donan Coyle, y sólo yo estoy en condiciones de abortar el desastre que traería aparejado un escándalo semejante. En consecuencia, le aconsejo que busque usted a otro especialista. Recurra, por ejemplo, al señor Sansón Poroto. Tengo entendido que se halla de incógnito en esta ciudad.
-Sí, lo sé; fui a verlo al Hotel Palacete donde se hospeda y me dijo que sus células grises pronostican probables precipitaciones durante los próximos días, con poco cambio de la temperatura.
-Entonces vea al caballero Pudin.
-Imposible, señor Gómez. El caballero en cuestión se ha encerrado en su cuarto, encontrándose de lleno en la búsqueda de una carta devuelta. Ha movido cielorraso y parquet, pero hasta que no dé con ella dudo mucho que pueda atenderme.
-¡Válgame Dios! -exclamó mi amigo levantando sus manos hacia el techo, movimiento que aprovechó para ajustar un poco más la bombilla eléctrica de 100 W que nos alumbraba de noche.
-Está bien, señora, tome asiento mientras preparo mi pipa de ombú.
Dicho y hecho nos dispusimos a escuchar a la veterana.

CAPÍTULO II

Squire Farquarson había desaparecido.
Bautizado Julius M. Farquarson y conocido entre sus allegados como el “Viejo Farqua”, este hombre era, según nuestro querido Album de Figuritas Repetidas, una de las pocas eminencias que todavía sobrevivían al paso del tiempo.
Doctor en Leyes, miembro de la Real Sociedad de Ex Marinos, miembro de número de Los Antiguos y reconocido satisfactoriamente no sólo por sus familiares sino también por diversas instituciones filantrópicas, educativas y políticas, tanto dentro de la República como en el extranjero, era, a la sazón y contando con sus buenos sesenta y cinco años, el socio más joven de la Compañía Naviera Morgan & Farquarson, a cuadras del Río Yuelo.
Durante muchos años y como todas las noches lo venía haciendo, el “Viejo Farqua” cerró la puerta de ingreso a las oficinas de la Compañía y, después de haberle dado dos vueltas de llave, comenzó a emprender la caminata que todavía a su edad gustaba realizar y que no era sino otra cosa que el regreso al hogar, dulce hogar, donde seguramente hallaría levantada y esperándolo a la señora Farquarson, nacida Pérez.
Sin embargo, la señora del “Viejo Farqua” esa noche esperó en vano.
De más está decir que ante el retraso de su esposo, comenzó a preocuparse seriamente.
Primero conjeturó que los negocios aún lo retenían, pero en ese caso su marido jamás habría dejado de comunicárselo por teléfono.
Decidió llamar ella, pero no hubo contestación.
Un poco más afligida, optó por salir a la calle.
No la amilanaba tanto el hecho de caminar unas cuantas cuadras como el de ir sola; pero, para alegría suya, en la esquina todavía rondaba el joven agente Marlogüe.
En pocas palabras le contó lo que sucedía y el joven agente resolvió acompañarla en su camino a la Compañía.
Después de dejar atrás unas cuadras, el corazón de la señora comenzó a palpitar con cierta prisa.
Solamente quedaba por cruzar Senderito, el famoso paseo turístico de Agathaura, para llegar al edificio donde las oficinas estaban ubicadas.
La señora avanzó con la cabeza gacha.
No le agradaba pasar por ese lugar y menos de noche. Había locales donde vendían recuerdos, otros donde se ofrecían cuadros y también algunos talleres artísticos.
Cuando pasó por delante del taller de maese Cid le agradeció a la buena fortuna que se encontrara cerrado. De hecho, ningún local estaba abierto, pero una vez que tuvo oportunidad de ver las esculturas expuestas por maese Cid no pudo menos que sentirse azorada ante lo que le parecía un arte repugnante, pues las figuras eran de por sí harto grotescas, por no decir terroríficas.
Finalmente salieron de Senderito, para felicidad de la señora Farquarson, y se apersonaron ante el inmueble de la Compañía Naviera.
No había ninguna luz interior encendida que diera a entender que hubiera alguien y, al pulsar varias veces el timbre, nadie acudió a abrirles.
La señora Farquarson dirigió una mirada de socorro al joven Marlogüe y acto seguido se desplomó.

CAPÍTULO III

Éste fue el relato que nos hizo la veterana, a la sazón señora Farquarson, nacida Pérez.
Shock Gómez, como siempre, se había hecho un ovillo en su sillón, permaneciendo con los ojos cerrados y la pipa de ombú señalando el exterior, igual que el pico de algún desconocido pajarraco.
Cualquiera que no estuviera familiarizado con este hábito suyo pensaría seguramente que mi amigo estaba dormido.
Yo sabía que sí lo estaba.
–¡Ejem!…¡Gómez! –dije lo más disimuladamente que pude.
Shock Gómez no pudo evitar dar un respingo. Cuando finalmente pudo entender, me dijo:
–Doctor, la próxima vez que me aplique un somnífero en disolución inyectable, por favor, que sea en un porcentaje menor, porque acabo durmiéndome a cada rato.
Luego, dirigiéndose a la señora Farquarson, comentó:
–Es indudable que su esposo ha desaparecido. Ahora, dígame: ¿qué quiere de mí exactamente?
–¡Que lo encuentre, pues!
–Pero…¡la Policía!
–La Policía hace todo lo posible, señor Gómez, pero el mismo inspector Letrae me asegura que vería con buenos ojos algo de ayuda extra.
–Ya ve, doctor, cómo el bueno de Letrae aconseja a la montaña que vaya a Mahoma.
–No mencioné ninguna montaña, señor Gómez –hizo notar la señora del “Viejo Farqua”.
–No le dé importancia –le dijo mi amigo, riéndose–. Sin embargo, me imagino que han hecho las averiguaciones pertinentes y, si Letrae le dijo eso, es seguro que no han dado todavía con nada positivo. ¡Ejem!…Bien, bien.
Se frotó alegremente las manos.
Acto seguido se levantó de su sillón y empezó a caminar por la estancia, con la cabeza apoyada sobre el pecho y las manos entrecruzadas por detrás.
Finalmente dijo:
–Bueno, mi querida señora Farquarson, veré lo que hago.
–Oh, gracias, señor Gómez.
La anciana señora se incorporó y antes que se abalanzara sobre mi amigo, éste le abrió la puerta, como dando a entender que la visita había concluido.
Y la visitante, entonces, siguió de largo y salió:
Apenas la puerta se cerró tras ella, Gómez exclamó:
–¡Pronto, doctor, mi bombo!
Cuando le hube pasado su instrumento de reflexión, decidí dejarlo solo y bajé a la calle.
Una vez más los vecinos se quejarían, pero yo era el único que sabía cuán efectivos eran los tapones de algodón para el oído.

CAPÍTULO IV

Cuando regresé, no sólo encontré a Shock Gómez aún tocando el bombo, sino que también vi al bueno del inspector Letrae acompañándolo.
Por cierto, tocaba muy bien la quena.
Al verme, Gómez dejó de golpear el parche y con el codo advirtió al oficial de mi presencia.
–¡Oh…ah! Buenas, doctor –saludóme Letrae.
–Buenas, inspector –respondí–. ¿De visita o asunto oficial?
–Lamentablemente, ambas cosas –reconoció.
–Pero antes, guardaremos los instrumentos, mi querido Letrae –dijo Gómez.
A continuación llevó la quena y el bombo a la habitación donde guardaba sus disfraces, la utilería y otras hierbas, elementos todos con que contaba para desarrollar un arte que, según sus propias palabras, llegaría a convertirse con el tiempo en una ciencia misma.
Conociéndolo como lo conocía y sabiendo que mi amigo era un verdadero genio, jamás me atreví a preguntarle de qué hablaba exactamente, pues, o bien se refería a nuestro folclore nacional, al Carnaval o bien al curanderismo con sus tés de yuyitos.
Una vez vuelto, Shock Gómez se acomodó nuevamente en su sillón predilecto, frente a nosotros.
–Bien, Letrae, ¿qué le trae por aquí? –preguntó.
–Verá, Gómez, necesito su ayuda.
–Bueno, bueno…
–¡Se me ha perdido un niño!
–Malo, malo…
–¿Cómo dice usted?
–Digo que eso habla mal de usted como padre. Debiera tener más cuidado y fijarse dónde deja sus niños. A propósito, ¿cuántos ya lleva en su haber?
–Oh, son diez mis lauchitas, como los llamo… pero, Gómez, no me refería a ellos, sino a otro.
–¿Otro? ¿Y la señora Letrae está al tanto de ello?
–¡Basta ya, Gómez! Esto es intolerable.
El inspector se levantó y señalando el exterior, dijo:
–Afuera hay alguien que está haciendo desaparecer gente, vengo a solicitarle humildemente su ayuda y usted lo más campante no hace otra cosa que burlarse de mí.
–Sí, Letrae, tiene razón. Hablemos claro y tomemos al toro por las astas.
–Exacto –dije–. Basta ya de toros y cañas.
–Astas, doctor, dije astas –observó Gómez.
–Señores –terció Letrae–. Sea como fuere, pero mis superiores me han echado el toro en este asunto diciéndome que no puede ser, que cómo va a haber desaparecidos así como así y que ya es hora de que deje de pasarme los días viendo los toros desde la barrera.
–No se preocupe, Kimo Sabi, yo lo ayudaré.
–Oh, Gómez, muchas gracias.
El inspector volvió a tomar asiento, ya más relajado.
–Primero fue anoche con la desaparición de Farquarson y ahora un niño de siete años llamado Ernesto. No sé, Gómez, qué pensar. Rastrillamos toda la zona del Río Yuelo y hasta miramos en él, pero nada, cualquier moneda que se arroje a su lecho sería visible; no por nada es el río más limpio de la República.
–Por cierto, un cadáver o varios no dejarían de llamar la atención, Letrae, pero siga, por favor.
–No le encuentro ni pies ni cabeza, Gómez. Se trata del caso más enmarañado que me ha tocado manejar. Primero, no doy con un móvil. Por más que yo indago, no veo por ninguna parte razón alguna para que nadie pudiera querer mal a squire Farquarson. Segundo, conseguimos una orden de allanamiento para los edificios linderos. Revisamos cada mueble y paredes de cada inmueble; tanteamos los pisos y escudriñamos cada rincón en busca de pasadizos o paneles secretos, pero así y todo, nada. Llegamos incluso a preguntar a los capitanes cuyos barcos están ahora anclados, pero juran y perjuran que nadie subió a bordo o que fuera lo bastante sospechoso para pensar en polizones. Realmente, Gómez, hemos hecho un trabajo por demás meticuloso. No hubo local en Senderito que pasáramos por alto ni bar cuyo mostrador no diésemos vuelta. Sin embargo, el resultado obtenido no es el esperado y, para colmo, si sigue desapareciendo gente tendré que desaparecer también, si entienden a lo que me refiero.
–No se abata usted tan pronto, Letrae. Esté seguro que ha obrado bien y nadie puede echarle en cara que no ha hecho todo lo posible, oficialmente hablando, claro está; no obstante y según mi costumbre, he de rever pormenorizadamente cada cosa y, si el tiempo lo permite, me daré una vuelta por Senderito y el Río Yuelo.
–Perfectamente, Gómez –dijo el inspector a la vez que se incorporaba.
Tendió luego su mano a mi amigo y después de haber sido saludado, fue hacia la puerta, la abrió y salió.
En verdad que me daba pena el hombre.
–A mí también, doctor –dijo Gómez.

CAPÍTULO V

Sentados a una mesa del Forbante Ship´s Bar se encontraban el pintor Brochín, maese Cid, Iván Ivienen, el fotógrafo y el mimo Nisí Ninó.
Salvo el último, los tres primeros eran personajes propios del lugar, intrínsecos al paseo Senderito.
Brochín era el pintor de los paisajes que representaban al Río Yuelo a distintas horas del día, ya soleado o bajo lluvia o bien en las variantes que ofrecían las cuatro estaciones del año. También era un prestigioso retratista, pero era sabido que su verdadera pasión lo constituía el Río Yuelo, con sus aguas tan límpidas y los barcos anclados en él.
Maese Cid era el escultor. Su taller se hallaba en Senderito mismo y era común ver sus estatuas expuestas a un costado de la puerta de ingreso. Su arte, que él mismo consideraba universal, adolecía de un aire poco atractivo, si se quiere. La estética, elemento primordial y regente en cualquier disciplina artística, brillaba plenamente por su ausencia, aunque bien pudiera ser que la fealdad de la que estaban provistas sus figuras fuese algo adrede, calculado, porque era cierto que maese Cid, cuando se lo proponía, resultaba ser todo un verdadero genio. Sin embargo, las obras que demostraban su genialidad permanecían en el sótano de su taller, como si fuesen bastardas o sintiera pudor, cosa posible otrosí.
Iván Ivienen era el fotógrafo de los turistas. Cualquiera que quisiera fotografiarse junto a un barco, a una estatua o quisiera llevarse un recuerdo de las aguas limpias del Río Yuelo podía contar con sus servicios.
No importaba que algunos vinieran munidos de su propia máquina fotográfica, él siempre encontraba la manera de cumplir con su objetivo, sin importarle la exigua paga que obtenía en ello.
Nisí Ninó pertenecía a un grupo de artistas ambulantes. Cada vez que actuaba en Agathaura se hacía un pequeño escape hasta el bar donde se encontraba con sus amigos para compartir con ellos un grato momento.
Podía descubrírselo fácilmente, pues se presentaba con la cara maquillada y hacía los gestos típicos de los mimos. Sus amigos no recordaban haber oído alguna vez su voz, pero daba gracia verlo gesticular cuando solicitaba alguna cosa al dueño del establecimiento.
Ahora los amigos se hallaban comentando los últimos hechos acaecidos, amén de los frutos que obtenía cada uno en su razón de vida.
Los desaparecidos los tenía desorientados. Alguna que otra vez alguno trató al “Viejo Farqua”, directa o indirectamente.
En cuanto al niño llamado Ernesto no podían recordar sus rasgos con exactitud, pues eran muchos los chiquillos que pululaban en las cercanías y especialmente por Senderito.
–La Policía está desorientada –decía en ese momento Brochín–; sin embargo, tarde o temprano resolverán estas misteriosas desapariciones.
–Ojalá –expresó Iván Ivienen–. Realmente espero que no tengamos por aquí a uno de esos maníacos seriales que tanto abundan en los thrillers extranjeros.
–Por favor, amigo mío –intervino maese Cid–, no sea alarmista, quiere.
–¿Que no sea alarmista, dice? Bueno, pero si el día de mañana a alguno de nosotros, pongo por caso y Dios no lo permita, no se le ve más el pelo, entonces veremos dónde para eso de alarmista.
Brochín acotó:
–A mí no se me vería más el pelo únicamente si del cielo me cayera una bolsa conteniendo el suficiente dinero como para viajar y conocer las obras universales que nos legaron los grandes maestros.
–Estoy de acuerdo –dijo maese Cid.
–Por favor, caballeros –terció Ivienen–. El dinero no lo es todo. A veces pienso que más que una solución, en la mayoría de los casos representa una carga.
–Por lo menos sería una carga más que agradable –expresó Brochín y todos rieron, incluso el mimo Nisí Ninó, aunque su boca abierta a pleno y el palmoteo de sus manos no emitieran sonido alguno.

CAPÍTULO VI

Maese Cid estudió detenidamente a su visitante y luego dijo:
–Vamos, hombre, debiera usted dejarme hacer una estatua suya o siquiera un busto. Imagínese, ¡nada menos que el célebre Shock Gómez, detective consultor!
El aludido gorgoriteó por lo bajo.
–Por favor, maese –dijo–. Un escultor como usted está para otras cosas, no para perpetuar la figura de un simple personaje como yo. Vea, por ejemplo, esas estatuas que estoy viendo allí. Me agradan sobremanera y, aunque no sea exactamente un especialista en arte, reconozco en ellas un toque bien definido, maestro diría yo.
Los ojos del escultor brillaron intensamente ante el elogio de su interlocutor.
–¿Verdad que reconoce el genio?
–En efecto.
–¿Le agradaría ver otras obras mías, entonces?
Shock Gómez le dijo que nada le gustaría más.
Maese Cid lo condujo a una habitación contigua. Era bastante amplia y había figuras de todo tamaño y forma.
Mientras el artista le hacía breves comentarios al pasar por delante de algunas obras, Gómez se detuvo un momento.
–Vaya, maese, veo que es un auténtico virtuoso de la reproducción.
–Así es, pero sólo condesciendo a ello cuando es a petición de algún interesado.
–¿Ah, sí?
–Ajá. Vea, por ejemplo, este duplicado “Víctor de Pol”.
Shock Gómez observó la escultura que representaba a un ex mandatario y que había sido inmortalizado como el Primer Educador. Se hallaba sentado, con un niño a un lado y un perro del otro. El niño venía a ser un alumno y el perro encarnaba la ferviente defensa que de los animales hizo en vida, amén de haber creado el Jardín Zoológico local.
–¡Magnífico! –exclamó Gómez.
–Todavía falta retocarla y hacerle el pulido final. Es un pedido muy especial que me hicieron y espero obtener bastante dinero como para poder exponer en un centro de artes importante, como el de Floresburgo, por ejemplo.
–Ojalá tenga suerte –dijo amablemente Shock Gómez, antes de echarle un vistazo a su reloj de pulsera.
–Disculpe, maese Cid, pero lamentablemente debo irme.
–No se preocupe. Sólo le ruego encarecidamente que reconsidere lo que le dije sobre su estatua.
–Lo pensaré, maese, lo pensaré. Adiós.
–Adiós.
El célebre detective consultor se alejó restregándose vivamente las manos.

EPÍLOGO

–Y qué, ¿hubo suerte, Letrae?
El inspector se echó atrás en su asiento y clavó en mi amigo una mirada de asentimiento.
–Créame que llegamos a tiempo, Gómez. Felizmente, la mezcla de engrudo y yeso con que se encontraban recubiertos Farquarson y el niño todavía estaba húmeda. Después que el efecto del cloroformo desapareció por completo pudimos devolverlos a sus hogares.
Mi amigo lo escuchaba teniendo las claras y yemas juntas.
–Por vida mía, Gómez, que ni por asomo pensé en ello.
–Letrae, esté seguro que pensaría en ello si poseyera el mismo conocimiento que yo tengo sobre la historia criminal y se sabe al dedillo y en detalle un centenar de casos, pocas veces puede usted dejar de aclarar el ciento uno. Sin embargo, éste en particular no era nuevo en sí, pero al menos estaba dotado de esos detalles de interés que tanto me apasionan.
–Pero, dígame, ¿cómo lo descubrió?
–Muy simple: el perro.
–¡Eso es! –intervine–. “El perro que no ladró”: un clásico de la literatura policial.
–No me hable de los clásicos, doctor –me reconvino amablemente.
–Discúlpeme, Gómez, pero no entiendo –expresó Letrae.
–El perro estaba allí.
–Sigo sin entender.
–Pues verá: antes de que un amigo mío que es artista ambulante me diera su consentimiento para suplantarlo en una reunión llevada a cabo en el Forbante Ship´s Bar, pasé a ver a la madre del pequeño Ernesto. Me dijo que días antes de su desaparición el niño andaba triste porque se le había extraviado su mascota preferida: un perro.
–Ya veo –dijo Letrae –. Pero igual así, ¿cómo llegó hasta él?
–Amigo mío, si usted también supiera algo de arte se hubiera percatado de que algo no encajaba en la reproducción del Primer Educador, con un niño y un perro a cada lado.
–Por favor, Gómez, usted sabe que soy neófito en la materia, pero prosiga.
–El único secreto es que en el original de "Víctor de Pol", en el lugar que ocupa el perro, debiera figurar una niña.
El inspector miró atónito a mi amigo.
–¿Quiere decir que…?
–¿Una tercera desaparición? No sé, Letrae. Mejor pensemos que estaba ansioso por cobrar el dinero que ese detalle no le importó sobremanera.
–¡Gracias a Dios! –exclamó con fervor el oficial.
–Así es, Letrae –dijo Gómez, y a continuación movió su boca como si estuviera riéndose, pero la risa no sonaba para nada.



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ACOTACIONES:


Agathaura es Buenos Aires en griego.
Algunos lugares y nombres han sido modificados para beneficio de la narración expuesta.








viernes, 19 de diciembre de 2008

LAS TENUES CUERDAS DE UN VIOLÍN

Tenue noche los envuelve,
tiernamente es serena,
sólo la luz de una vela,
es testigo de sus sueños.

Y en las calles Londinenses,
no vuela un alma por ellas,
más que espíritus de estrellas,
titilando grandes veces.

Tras diecisiete escalones,
y una gran puerta cerrada,
madera cubre sellada,
al cazador de ladrones.

El ligero humo a tabaco es,
breve olor en el vacío,
de una pipa a su albedrío,
al sillón abandonada.

Y al perchero retirada,
la capa de cacería
que al detective en compañía,
sobre sus hombros alzada.

La lupa depositada,
en la blanca chimenea,
en la que también se vea,
su aguja plateada.

Y el violín en una esquina,
con sus cuerdas empolvadas,
música en largas veladas,
a unas cuerdas reprimidas.

Al tenue candor del fuego,
que ahora negras cenizas son,
ambas butacas recuerdan,
el pasado también del salón.

La bata de Holmes es al suelo,
una antigua acompañante,
recuerdo desesperante,
de un sabueso como el hielo.

Los bellos ojos de cielo,
cerrados párpados tapan,
veloces de luz escapan,
rápidos a la muuerte en vuelo.

Manos de venas surcadas,
la única sábana aferran,
más los canos pelos yerran,
en sus horas trabajadas.

En el último suspiro,
los iris de vida vana,
ven de una forma plana,
a Watson muerto y perdido.

Y en la bella noche estrellada,
a ajedrez juega la vida
y la muerte ya aprendida,
da a sucumbir a su amada.

Sus ojos se van cerrando,
su lágrima emprende huida,
y su boca corroída,
Irene, muere pronunciando.


"ESMEH HOLMES"
PUBLICADO POR SHERLOCK-HOLMES.ES
JUNIO DE 2006

SHERLOCK HOLMES EN ESPAÑOL

Relación de obras, no escritas por Arthur Conan Doyle, publicadas en español sobre o relacionadas con Sherlock Holmes.

Notas:
Esta lista se limita a las obras que yo conozco y la calificación es personal.
De alguna novela existen varias ediciones.
En algún caso sólo se ha publicado en español una obra de una serie relacionada con Holmes.
En algún caso se trata una serie, pero Holmes solo aparece en una obra.
Desgraciadamente, ciertas obras pueden estar fuera de catálogo.

Para una relación exhaustiva en inglés vayan a: http://www.citsoft.com/holbooks.txt.

OBRAS DE REFERENCIA.

"Sherlock Holmes de Baker Street" (Sherlock Holmes of Baker Street). William S. Baring-Gould. Ed. Valdemar [Enokia S.L.] (Los archivos de Baker Street), 1991. Biografía de William Sherlock Scott Holmes. Datos y especulaciones. Cronología de hechos y casos. Bibliografía. También está en edición de bolsillo. ¡IMPRESCINDIBLE!.

"Sherlock Holmes". Luis Gasca, Miguel Arrieta, Mª Carmen Torra y José Mª Casanovas. Planeta-Agostini, 1997. Obra en fascículos, para encuadernar en dos tomos. Biografía de Doyle, el canon, Holmes en la pantalla, el universo sherlockiano (teatro, radio, historietas, publicidad...). Muy completo.

CUENTOS Y NOVELAS PUBLICADOS EN ESPAÑOL.

En vista del increíble éxito de Sherlock Holmes, un avispado editor berlinés, prescindiendo de los derechos de autor, decidió por su cuenta publicar (¡en vida de Doyle!) nuevas aventuras del detective. La serie se llamó "Detectiv Sherlock Holmes und seine weltberühmten abenteuer" (El detective Sherlock Holmes y sus más famosas aventuras). Apareció el 17 de enero de 1907 y se extendió, a pesar de su mala calidad, nada menos que a 230 aventuras hasta el 8 de junio de 1911. Mientras que el doctor John H. Watson se consagra a su ultima esposa y a su clientela, Holmes prosigue su carrera de detective consultor. Con un nuevo ayudante, Harry Taxon, el detective vivirá tremebundas aventuras. Estas aventuras se publicaron en España con el título genérico de "Memorias Íntimas de Sherlock Holmes", independientemente y en libros que reunían varias aventuras.

Tomo 1. El vendedor de cadáveres. La desaparición de un novio. La trampa del viejo edificio. El tesoro del negrero.

Tomo 2. El robo del diamante azul. Las joyas sangrientas. La querida del fiscal. Genio y locura.

Tomo 3. La hija del usurero. El codak traidor. El enigma de la mesa de juego. El vestido de la reina.

Tomo 4. Blackwell, el pirata del Tamesis. Una gota de tinta solamente. El castigo en el crimen. Sherlock Holmes, "Maitre d'Hôtel".

Tomo 5. Jack, el destripador. En la tumba, junto a la máquina infernal. Muerto resucitado. El trapero de París.

Tomo 6. Los monederos falsos de Londres. Oceana, la reina del aire. Sherlock Holmes y la "Luciernaga" de New York. El capitan de los contrabandistas de Andorra.

Tomo 7. La maleta sangrienta. El puñal del negus. La sepultura del faro. Alrededor de un trono.

Tomo 8. Un médico criminal. Entre el cielo y la tierra. El condesito desaparecido. La venganza de la Camorra.

Tomo 9. El testamento del director. Atentado en un velódromo de Hamburgo. La logia anarquista. El terror de Baltimore.

Tomo 10. Sherlock Holmes y el contrabandista de opio. Una corrida de toros en Granada. Tibo-Tib. El adorador del diablo.

Tomo 11. En la escuela del crimen de Pittsburg. El destripador de mujeres de Boston. Idolatría china. El mercader de esclavas de Constantinopla.

Tomo 12. A las puertas de la muerte. La venganza del brahmino. En la Viena subterranea. Sobre las huellas de Houdini.

Tomo 13. La viuda roja de París. El criminal en el Ejercito de Salvación. La habitación número 13. En las manos de la Maffia.

Tomo 14. La bestia humana. Terrible caida. El vampiro de Londres. El tatuado.

Tomo 15. Una noche de terror. El barbero de lord Sullivans. El demonio del Circo Angelo. Los doce corazones.

Tomo 16. El robo del collar de perlas. El galeote. El destino de la familia Walpole. El terrible fantasma.

Tomo 17. La infame posada del Cairo. Los bandidos de Palermo. La cueva de asesinos de New Lanarck. Asesina por celos.

Tomo 18. El naufragio de Corfú. La prisionera del campanario. El sanguinario rey de las Indias. El verdugo de Londres.

Tomo 19. El rey de los bandidos. El drama del Circo Angelo. El carnaval de Colonia. La voluntad ajena.

Tomo 20. El judio polaco. El fantasma del castillo de Milster. El caso de Lady Ruth. La esposa morganática del gran duque.

Tomo 21. La envenenadora del castillo de Rock. La bella hermana enfermera. Un cariño fatal. El miserio del aposento de la torre.

Tomo 22. La dama del velo. Un aparecido de la tumba. El almirante Nelson detective. El castigo de una mala acción.

Tomo 23. La noche de año nuevo en "El Dragón Rojo". Un ser peligroso. La pista del violador de cadáveres. La mujer demonio.

Tomo 24. Las víctimas de la codicia. Un regalo de bodas macabro. La modelo del falsificador de billetes de Banco. El doble crimen de los Alpes bávaros.

Tomo 25. La ladrona del hotel. Clavado en cruz. La misa negra en Nápoles. El sabueso de Soho.

Tomo 26. En el circo de Dresde. Un viaje a San Gotardo. El capitán desaparecido. Los asesinatos del profesor Flax.

Tomo 27. El "clou" del cinematografo. Una persecución a través del desierto. La mujer de las cuatro cabezas. El gentleman de la linterna roja.

Tomo 28. El robo del anillo de esponsales. Miss Ruth, la cortesana. El medallón de la calavera. El anillo de doña María.

Tomo 29. El robo en el Vaticano. Los malhechores de Praga. La droguería de los criminales. El falso generalísimo.

Tomo 30 Las señas de la muerta. La fuerza de las sospechas. El veneno de Robur Hall. Una apuesta extraordinaria.

Tomo 31. Jorlk Fleldertown. La catástrofe de la chimenea. El "chauffeur" misterioso. Una accidentada expedición.

Tomo 32. Los amores de un bandido. Los ladrones de mujeres de Chinatown. El novio sospechoso. El asesinato en el harén.

Tomo 33. El fabricante de diamantes. La chapa número 209. El diario de una muerta. De muerte a vida.

Tomo 34. El secreto del escultor. Cinco millones en brillantes. Un drama de celos. Un mechon de cabellos.

Tomo 35. El caballero bandido. El odio de la mano encadenada. El ingeniero del Cha. El robo de Clara Heydt.

Tomo 36. El mercader de momias. Lady Florencia, relato de un perro policía. El heredero de Randolf-Hill. El envenenador serbio.

Tomo 37. Anuncio T. S. 8,517. La posada de Avignon. El suicida asesinado.

Tomo 38. El drama de la casa Curzon. El secreto de la casa de lenocinio. Asesinado en su noche de bodas.

Así mismo, en la colección "La novela ilustrada" se publicaron algunas de estas aventuras, atribuyéndolas a Conan Doyle, como "Recuerdos de Sherlock Holmes":

Volumen 29. El millón de la heredera.

Volumen 32. El vendedor de cadáveres. El asesinato de lady Malcom ("Sherlock Holmes Maitre d'Hôtel"). La hija del usurero.

Volumen 41. El robo del diamante azul. El crimen del Hotel de París. El novio desaparecido.

Ediciones sudamericanas:

El vendedor de cadáveres. Arturo Conan Doyle [sic]. Buenos Aires: Novelas de Aventuras, [n.d.]. 64 p. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes)

Los amores de un bandido. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1956. 224 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 612). También contiene: Los ladrones de mujeres de Chinatown. El novio sospechoso. El asesinato en el harén.

Blackwell, el pirata del Támesis. Granada: Editorial Atlante, [n.d.]. 221 p. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes, 4) También contiene: Una gota de tinta sólamente. El castigo en el crimen. Sherlock Holmes "maitre d'hôtel".

En el circo de Dresde. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1962. 219 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 895). También contiene: Un viaje a San Gotardo. El capitan desaparecido. Los asesinatos del profesor Flax.

La dama del velo. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1956. 304 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 609). También contiene: Un aparecido de la tumba. El almirante Nelson, detective. El castigo de una mala acción.

El fabricante de diamantes. Barcelona: F. Granada y C., Editores, [n.d.]. 222 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes). También contiene: La chapa número 209. El diario de una muerta. De la muerte a la vida.

La hija del usurero. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1962. 262 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 868). También contiene: El codak traidor. El enigma de la mesa de juego. El vestido de la reina.

La hija del usurero. Granada; Barcelona: Editorial Atlante, [n.d.]. 204 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes, 3). También contiene: El codak traidor. El enigma de la mesa de juego. El vestido de la reina.
La hija del usurero. Barcelona: F. Granada y C., [n.d.]. 255 p. Ilus. También contiene: El codak traidor. El enigma de la mesa de juego. El vestido de la reina.

Jack, el destripador. Granada; Barcelona: Editorial Atlante, [n.d.]. 224 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes, 5). También contiene: En la tumba, junto a la máquina infernal. Muerto resucitado. El trapero de Paris.

Jack, el destripador. Barcelona: F. Granada y C., [n.d.]. 280 p. Ilus. También contiene: En la tumba, junto a la máquina infernal. Muerto resucitado. El trapero de Paris.

La ladrona del hotel. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1956. 222 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 611). También contiene: Clavado en cruz. La misa negra en Nápoles. El sabueso de Soho.

La ladrona del hotel. Barcelona: F. Granada y C., Editores, [n.d.]. 222 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes). También contiene: Clavado en cruz. La misa negra en Nápoles. El sabueso de Soho.

La maleta sangrienta. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1956. 224 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 539). También contiene: El puñal del Negus. La sepultura del faro. Alrededor de un trono.

Una noche de terror. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1956. 240 p. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 606). También contiene: El barbero de lord Sullivans. El demonio del Circo Angelo. Los doce corazones.

El rey de los bandidos. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1956. 255 p. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 608). También contiene: El drama en el Circo Angelo. El carnaval de Colonia. La voluntad ajena.

El robo del collar de perlas. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1957. 223 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 607). También contiene: El galeote. El destino de la familia Walpole. El terrible fantasma.

El secreto del escultor. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1956. 224 p. Ilus. (Memorias intimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 613). También contiene: Cinco millones en brillantes. Un drama de celos. Un mechón de cabellos.

Las señas de la muerta. México, D.F.: Editora Nacional Edinal S. de R. L., 1962. 247 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 896). También contiene: La fuerza de las sospechas. El veneno de Robur Hall. Una apuesta extraordinaria.

Sherlock Holmes y el contrabandista de opio. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L.; 1956. 246 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 605). También contiene: Una corrida de toros en Granada. Tibo-Tib. El adorador del diablo.

El testamento del director. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1957. 208 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 604). También contiene: Atentado en un velódromo de hamburgo. La logia anarquista.

El vendedor de cadáveres. Barcelona: F. Granada y C., [n.d.]. 256 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes). También contiene: La desaparición de un novio. La trampa del viejo edificio. El tesoro del negrero.

Las víctimas de la codicia. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1956. 292 p. Ilus. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 610). También contiene: Un regalo de bodas macabro. La modelo del fasificador de billetes de Banco. El doble crimen de los Alpes bávaros.

La viuda roja de París. México, D.F.: Editora Nacional Edinal, S. de R. L., 1960. 256 p. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 870). También contiene: El criminal en el Ejército de Salvación. La habitación número 13. En las manos de la Maffia.

La voluntad ajena, [por] Arturo Conán Doyle [sic]. Buenos Aires: Novelas de Aventuras, [n.d.]. 58 p. (Memorias íntimas de Sherlock Holmes, 9)

Un médico criminal. México, D.F.: Editora Nacional, S.A., 1955. 286 p. Ilus. (Memorias intimas de Sherlock Holmes) (Colección Económica, 538). También contiene: Entre el cicelo y la tierra. El condesito desaparecido. La venganza de la camorra.

Y una vez vencidos los derechos de autor aparecieron pastiches con todas las de la ley:

"Las hazañas de Sherlock Holmes" (The Exploits of Sherlock Holmes) Adrian Conan Doyle -el hijo de ACD- y John Dickson Carr. Cuentos. Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1991. Nuevas aventuras inspiradas en casos mencionados en el Canon. Regular.
La Aventura de los Siete Relojes [El asesinato Trepoff]. La Aventura del Hacendado Trelawney [El caso del envenenamiento de Camberwell]. La Aventura de los Jugadores de Cera [NO es la sustitución de Darlington]. La Aventura del Milagro de Highgate [La desaparición de Mr. James Phillimore]. La Aventura del Baronet Atezado [La desgraciada Madame Montpensier]. La Aventura de la Habitación Cerrada [La locura del Coronel Warburton]. La Aventura de Foulkes Rath [La tragedia de Addleton]. La Aventura del Rubí de Abbas [El escandalo de cartas en el Club Incomparable]. La Aventura de los Ángeles Negros [Los documentos Ferrers]. La Aventura de las Dos Mujeres [El caso de chantaje al Nombre Respetable]. La Aventura del Horror de Deptford [La detención de Wilson, el notorio canaricultor]. La Aventura de la Viuda Roja [El castillo Answorth].

"Las nuevas aventuras de Sherlock Holmes" (New Adventures of Sherlock Holmes) Martin H. Greenberg y Carol-Lynn Waugh (editores). Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1992. Relatos de calidad diversa escritos con motivo del primer centenario de "Un estudio en Escarlata".
Incluye:
"La Máquina infernal" (Infernal Machine) John Lutz. Regular.
"El Ultimo Brindis" (The Final Toast) Stuart M. Kaminsky. Muy bueno.
"La Habitación Fantasma" (Phantom Chamber) Gary Alan Ruse. Bueno.
"El Regreso de la Banda de Lunares" (The Return of the Speckled Band) Edward D. Hoch. Regular.
"La Aventura del Incomparable Holmes" (The Adventure of the Unique Holmes) John L. Breen. Curioso.
"Sherlock Holmes y 'La Mujer'" (Sherlock Holmes and THE Woman) Michael Harrison. Muy bueno.
"Las Sombras en el Prado" (Shadows on the Lawn) Barry Jones. Bueno.
"Los Dos Lacayos" (The Two Footmen) Michael Gilbert. Regular.
"Sherlock Holmes y Muffin" (Sherlock Holmes and the Muffin) Dorothy B. Hughes. Muy bueno.
"La Aventura del Francotirador Persistente" (The Adventure of the Persistent Marksman) Lillian de la Torre. Bueno.
"El caso del doctor" (The Doctor's Case) Stephen King. Regular.
"El doctor y al señora Watson en casa" (Dr. & Mrs. Watson at Home) Loren D. Estleman. Divertido.
"La aventura del secuestro Gowanus" (The Adventure of the Gowanus) Abduction" Joyce Harrington. Una tontería.
"El curioso ordenador" (The Curious Computer) Peter Lovesey. Una parodia.
"La casa que Jack construyó" (The House that Jack Built) Edward Wellen. Pretencioso.
"Moriarty y el mundo del hampa" (Moriarty and the Real Underworld) John Gardner. Ensayo.

"Los casos nunca contados por el doctor Watson" (The Further Adventures of Sherlock Holmes) Richard Lancelyn Green (Editor). Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1993. Antología de relatos de calidad diversa. [El título en español se debe a que una traducción literal coincidía con el de la anterior antología.]
Incluye:
"La Aventura del coche de primera clase" (The Adventure of the First-Class Carriage) Ronald A. Knox. Bueno.
"La Aventura del banquero de Sheffield" (The Case of the Man who was Wanted / The Adventure of Sheffield Banker) Arthur Whitaker. Bueno.
"La Aventura del Hamlet único" (Adventure of the Unique Hamlet) Vincent Starrett. Regular.
"La Aventura del hombre marcado" (The Adventure of the marked man) Stuar Palmer. Bueno.
"La Aventura de los robos del Megatherium" (The Strange Case of the Megatherium Thefts) S.C. Roberts. Malo.
"La Aventura del cormorán amaestrado" (Adventure of the Trained Cormorant) W.R. Duncan MacMillan. Regular.
"La Aventura del Castillo Arnsworth" (The Adventure of Arnsworth Castle) Adrian Conan Doyle. (Es "la aventura de la viuda roja" de "las hazañas"). Regular.
"La Aventura del Capitán Cansado" (The Adventure of the Tired Captain) Alan Wilson. Regular.
"La Aventura de la Emperatriz Verde" (The Adventure of the Green Emperess) F.P. Cillié. Regular.
"La Aventura de la mano púrpura" (The Adventure of the Purple Hand) D.O. Smith. Bueno.
"La Aventura de la Casa Hillerman" (How a Hermit was Disturbed in His Retirement) Julian Symons. Muy bueno.

"El engima de Worcester" (Worcester Enigma). James Miles. Cuento. Aparece en la antología de relatos policiales editada por Thomas Godfrey "Cuentos de la pérfida Albión". Ed. Versal. Bueno.

"Elemental, doctor Freud" (The Seven-Per-Cent Solution)
"Horror en Londres" (The West End Horror)
"El Ángel de la Música" (The Canary Trainer)
Nicholas Meyer. Novelas. Eds. Plaza y Janés, 1976; Ultramar, 1977 y Planeta, 1996. La primera muy buena y fue además un best-seller, la segunda buena y la tercera (publicada con muchos años de diferencia), regular.

"Sherlock Holmes contra Fu-Manchú". (Ten Years Beyond Baker Street). Cay Van Ash. Novela. Ed. Planeta, 1989. Van Ash ha escrito pastiches sobre Fu-Manchú, y en este lo enfrenta a Holmes. Muy Buena.

"Sherlock Holmes - Drácula, el encuentro" (The Holmes-Dracula File). Fred Saberhagen. Novela. Ed. Timun Mas, 1992. Continuación de "La voz de Drácula", con capítulos alternos entre Watson y el propio Drácula. Muy buena.

"Marx & Sherlock Holmes" (Marx & Sherlock Holmes). Alexis Lecaye. Novela. Ed. Mascarón, 1981. Carlos Marx contrata a Holmes para que le proteja. Mala.

"Estudio en Terror" (A Study in Terror). Ellery Queen. Novela, en la antología de relatos sobre Jack el Destripador "Jack el Rojo". Ed. Ultramar, 1990. Novelización de la película del mismo título. Queen y Holmes resuelven el caso del asesino de Whitechapel. Buena.

"Sherlock Holmes y el misterioso amigo de Oscar Wilde" (Sherlock Holmes & the Mysterious Friend of Oscar Wilde) Russell A. Brown. Novela. Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1991. Sobre la orientación sexual de Watson. Curiosa.

"El caso del anillo de los filósofos" (The Case of the Philosophers' Ring) Randall Collins. Novela. Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1993. Filosofos, teosofos y magos negros históricos. Mala.

"La última aventura de Sherlock Holmes" (The Last Sherlock Holmes Story) Michael Dibdin. Novela. Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1992. La terrorifica identidad de Jack el destripador. Muy buena.

"Memorias de Mary Watson" (Le Journal de Mary Watson) Jean Dutour. Novela. Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1992. La esposa de Watson cuenta su vida y nuevas revelaciones sobre "El signo de los cuatro". Buena.

"La venganza de Moriarty" (The Revenge of Moriarty) John Gardner. Novela. Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1993. Continuación de "The Return of Moriarty". Aburrida.

"Adiós, Sherlock Holmes" (Exit Sherlock Holmes) Robert Lee Hall. Novela. Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1994. Watson investiga la desaparición de Holmes y encuentra muchas sorpresas. Regular.

"La venganza del sabueso" (The Revenge of the Hound) Michael Hardwick. Novela. Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1994. Un Holmes a punto de jubilarse investiga una conjura. Buena.

"La vida privada de Sherlock Holmes" (The Private Life of Sherlock Holmes) Michael and Mollie Hardwick. Novela. Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1992. Novelización de la película de Billy Wilder. Buena.

"El secreto de la pirámide" (Young Sherlock Holmes) Alan Arnold. Novela. Ed. Versal, 1986. Novelización que queda por debajo de la película del mismo título.

"Mycrof Holmes contra la Hermandad" (Against the Brotherhood: A Mycroft Holmes Novel) Quinn Fawcett. Novela. Ed. Timun Mas, 1999. Un agente de Mycrof se enfrenta a una terrible sociedad secreta (Sherlock no aparece). Regular.

"El año de Drácula" (Anno Dracula) Kim Newman. Novela. Ed. Timun Mas. 1994. Historia paralela en la cual Drácula consiguió sus objetivos, Mycroft es un personaje de la novela y se menciona a Sherlock. Curiosa. Aparecen muchísimos personajes de la época, tanto auténticos como literarios. En el inicio de su continuación, "El Sanguinario Barón Rojo" (The Bloody Red Baron), Ed. Timun Mas, 1997, se menciona a Mycroft.

"Patrulla del Tiempo" (Time Patrol). Poul Anderson. Primer relato de la serie "La Patrulla del Tiempo" (The Time Patrol), Ediciones B, 2000. El protagonista viaja a la época victoriana, conoce a un inconfundible investigador privado "demasiado listo" y descubre el contenido de un antiguo túmulo inglés.

Sherlock Holmes a través del espacio y el tiempo. (Sherlock Holmes Through Time & Space). Ed. Jucar, 1987. Relatos de fantasía y ciencia-ficción de calidad variable con introducciones de Isaac Asimov. Incluye:
"La Aventura del Pie del Diablo" (The adventure of the Devil's Foot) A. C. Doyle. Es del canon.
"El problema del puente dolorido, entre otros" (The Problem of the Sore Bridge - Among Others) Philip Jose Farmer. Con Raffles, el ladrón de guante blanco. Muy bueno.
"La aventura del viajero global" (Adventure of the Global Traveller) Anne Lear. El destino de Moriarty. Bueno.
"El Gran Misterio de la Residencia Estudiantil" (The Great Dormitory Mystery) S.N.Farber. Una tontería.
"La aventura del sabueso impostor" (The Adventure of the Misplaced Hound) Poul Anderson y Gordon Dickson. Unos extraterrestres que viven al estilo del XIX. Divertidísimo.
"La cosa que esperaba fuera" (The Thing Waiting Outside) Barbara Williamson. La relación con Holmes es muy tangencial. Malo.
"Un Cuento de Padre" (A Father's tale) Sterling E. Lanier. La rata gigante de Sumatra. Muy bueno.
"La aventura del extraterrestre" (The Adventure of the Extraterrestrial) Mack Reynolds. Un holmes octogenario vuelve a Baker Street. Bueno.
"Un estudio en escarlatina" (A Scarletin Study) Philip Jose Farmer. Un perro emula a Holmes. Parodia regular.
"La aventura del asesino de metal" (Adventure of the Metal Murderer) Fred Saberhagen. El origen de Watson. Regular.
"Esclavos de plata" (Slaves of Silver) Gene Wolfe. Un Holmes futurista. Regular.
"El dios del unicornio desnudo" (God of the Naked Unicorn) Richard Lupoff. Personajes de la literatura pulp. Malo.
"Muerte en la hora de navidad" (Death in the Christmas Hour) James Powell. Asesinato entre juguetes. Bueno.
"El crimen definitivo" (The Ultimate Crime) Isaac Asimov. También puede encontrarse en "Más cuentos de los Viudos Negros" (More Tales of the Black Widowers) Isaac Asimov. Ed. Anaya, 1990. La obra de Moriarty. Muy bueno.

"La aventura de los dos colaboradores" (The Adventure of the Two Collaborators) y "El difunto Sherlock Holmes". Sir James Barrie. Parodias por el autor de Peter Pan. Aparecen como complemento en la edición de Valdemar de "Los casos nunca contados por el doctor Watson" (The Further Adventures of Sherlock Holmes).

"La aventura del escondite paradol". (The Adventure of the Paradol Chamber) John Dickson Carr. Parodia escrita como si fuera teatro. Edición en español del "Ellery Queen Misyery Magazine". Antología 1965 tomo II.

"El Xângo de Baker Street" (O Xângo de Baker Street). Jo Soares. Novela. Ed. Siruela, 1996. Parodia en la que Holmes viaja a Brasil debido a un destripador. Mala.

Y...

"Carta a Agatha", H.E. Elsom (he@helsom.demon.co.uk). Esta es una traducción mía (con notas también mías) del relato "Letter to Agatha", protagonizado por Irene Adler. Si desean leerlo, envíenme un e-mail. El original ingles está disponible en http://www.helsom.demon.co.uk/sherlock/irene.html


PASTICHES ESCRITOS EN ESPAÑOL.

"Las Novísimas Aventuras de Sherlock Holmes". Parodias escritas por Enrique Jardiel Poncela en 1928. Reunidas en "El libro del convaleciente: Inyecciones de alegria para hospitales y sanatorios". También aparecen como complemento en varios tomos de la colección "Los archivos de Baker Street" de Valdemar.
Incluyen: "Prologo: Mi encuentro con Sherlock Holmes", "La Serpiente Amaestrada de Whitechapel", "El Hombre de la Barba Azul Marino", "La Momia Analfabeta del Craig Museum", "El Anarquista Incomprensible de Picadilly Circus", "La Misa Negra del Barrio de Soho", "El Frío del Polo y Los Asesinatos Incongruentes del Castillo de Rock". Esta última fue reescrita en 1936 como la novela corta "Los treinta y ocho asesinatos y medio del castillo de Hull" (incluida en "Exceso de equipaje"). Muy divertidas.
Zaragoza: Colección Hispania, 1939. p. 83-136. Ilus.
Madrid: Biblioteca Nueva, n.d. p. 83-136.
Buenos Aires: Editorial Juventud Argentina, S.A., [1945]. p. 52-95. Ilus.
7 Novisimas aventuras de Sherlock Holmes. Barcelona: Ediciones G.P., [n.d.]. 96 p. (Enciclopedia Pulga, 95)
"Los treinta y ocho asesinatos y medio del castillo de Hull" (Novísimas aventuras de Sherlock Holmes), Exceso de Equipaje. Madrid: Biblioteca Nueva, 1943. p. 291-318.
Precedido de "Enrique Jardiel Poncela", por José López Rubio. [Madrid: 1953.] 63 p. (La Novela del sabado, 1, No. 4)

“Aventuras espiritistas de Sherlock Holmes”. Carlos María de Heredia. Buenos Aires: Editorial Difusion, 1951. 331 p. (Obras completas de C.M. de Heredia, S.J., 9). Contiene: “La linterna de Diogenes”. “Las Manos Blancas”. “El Desafio” (Parte 1. La muerte de Sherlock. Parte 2. El contrabando y las sesiones. Parte 3. El abate Delle Quercie.). Holmes, Watson, y Doyle son los personajes principales en esta novela. [Hay una traducción al portugués de “El Desafio”: “Aventuras Espíritas de Sherlock Holmes”. Tradução de Luis Leal Ferreira. Rio de Janeiro: Editora Vozes Ltda., 1949. 311 p. Ilus. (Historietas e Lendas para Pequenos e Grandes, Tomo 4)] No la tengo.

"La Aventura del Quinteto Inacabado", en "Tres Pastiches Victorianos" ("Pickwick, Alicia y Holmes al otro lado del espejo"). Novela corta. Santiago R. Santerbás. Ed. Anaya, 1996. Holmes conoce a Pablo Sarasate y resuelve un crimen musical. Con ilustraciones del autor. Muy buena.

"Los Secretos de San Gervasio". Novela. Carlos Pujol. Pamiela, 1994. Holmes visita España y es víctima del sol y la siesta. Regular.

"Holmes, Watson y compañía: (221B Baker Street)". Cinco relatos. Carlos Pujol. Paideia, 1994. Una curiosa edición limitada de 500 ejemplares numerados.

"La Historia que No Contó Conan Doyle" en "Si Me Escuchas Esta Noche". Cuento. Ramón Mayrata. Mondadori España S.A., 1991. Doyle pide ayuda a Holmes para probar a una medium espiritista. Muy bueno.

"Criaturas del aire". Fernando Sabater. Ed. Destino, 1989. Una serie de monólogos de personajes de la literatura universal, incluido Holmes.

“221-B Baker Street”. Joaquim Micó. Ilustraciones de Victória Tubau. Barcelona: Pirene, 1989. 103 p. (Colección La Maleïda, 16). Un pastiche para jóvenes con Holmes, Watson, Moriarty, y el sobrino de Holmes, William Scott. No lo tengo.

"La Sabidura de los Muertos". Novela. Rodolfo Martinez. Fundación Dolores Medio. Premio Dolores Medio de novela. No he podido conseguirla todavía. http://www.pjorge.com/nessus/rese0066.htm

"La sombra de Pan". Novela. Sergio J. Monreal. Ed. Dirección General de Publicaciones del CNCA y Ediciones SM. Mención del jurado del Premio Gran Angular 1996. Referencia a través de internet. No he podido conseguirla todavía. http://www.cnca.gob.mx/cnca/nuevo/diarias/121197/sombra.html

"Dos socios inolvidables o El erotismo de la lógica" en "Ligeros Libertinajes Sabáticos". Cuento. Mercedes Abad. Ed. Tusquets, 1991. El libro es VIII premio de literatura erótica "la sonrisa vertical". Watson planea seducir a Holmes. Una tontería.

"Oscar y Sherlock". Santiago Moncada. Teatro. Ed. Sociedad General de Autores de España, 1994. Obra de humor negro en la que Holmes investiga el asesinato de un decadente aristócrata (Oscar) y conoce a toda su viciosa familia. Francisco Morán interpretó a toda la familia de "Oscar".

"Dilema de los proceres: Sherlock Holmes y el misterio del argentino enmascarado". Jorge Fernandez Díaz. Referencia en la lista de libros sobre Holmes en internet.



OBRAS Y PERSONAJES DE INSPIRACIÓN HOLMESIANA.

"El Maestro de los Detectives". R. A. Stemmle. Editorial Lucero, 1944. Dos aventureros se hacen pasar por Holmes y Watson durante la Exposición Universal de Bruselas de 1910. Misterio, romance y acción en una novela plena de diversión, con la aparición estelar de Sir Arthur Conan Doyle. Buena.

"La Reina del aire y de la oscuridad" (The Queen of Air and Darkness) Poul Anderson. (Premio Hugo de novela corta 1972) Aparece en la antología "los premios Hugo 1971-1972" comentada por Isaac Asimov. Ed. Planeta. Aventura de un descendiente de Holmes en un planeta lejano. Regular.

"El nombre de la Rosa" (Il Nome della Rosa). Umberto Eco. Novela. Ed. Lumen, 1992. El famoso best-seller protagonizado por Guillermo de Baskerville. Muy buena (aunque su erudición puede retraer a muchos).

"La lista de los siete" (The List of 7) y "El sexto mesías" (The 6 Messiahs). Mark Frost. Ediciones B, 1995 y 1997. Dos aventuras fantásticas protagonizadas por Arthur Conan Doyle con los personajes que supuestamente le inspiraron a Sherlock Holmes y a Moriarty. La primera buena, la segunda mala.

"El misterio del ojo de fuego" (Serie "Alfred Hitchcock y los Tres investigadores") (The mistery of the Fiery Eye). Novela. William Arden. Editorial Molino, 1974. El trío protagonista de esta serie juvenil investiga un asunto con referencias holmesianas. Buena.

"El Caso de la Mujer Desaparecida" en "Matrimonio de Sabuesos" (Partners in Crime). Agata Christie. Ed. Molino. Thomas y Tuppence Teresford investigan al estilo de Sherlock Holmes.

"El asesinato de Sherlock Holmes" (The Murder of Sherlock Holmes). James Anderson. Novelización del episodio piloto de la serie de TV "Se ha escrito un crímen" (Murder She Wrote). Ed. Planeta, 1987. El título se debe simplemente a que el asesinado estaba disfrazado de Holmes. Por lo demás se trata del primer caso de Jessica Fletcher.

"El Club Dumas". Arturo Pérez Reverte. Ed Alfagura, 1998. Aunque el argumento nada tiene que ver con Holmes, una de las protagonistas se hace llamar "Irene Adler". Muy buena. (En la versión cinematográfica dirigida por Roman Polansky, "La Novena Puerta", el personaje queda innominado.)

"Herlock Sholmes"
"Arsenio Lupin contra Herlock Sholmes" (Arsene Lupin Contre Herlock Sholmes) Maurice Leblanc. Novela. Hay varias ediciones, la última es: Ed. Valdermar (el club Diógenes), 1999. Escrita a principios de siglo por el creador de Lupin cuando "Sherlock Holmes" todavía estaba bajo derechos de autor. La novela anterior, "Arsenio Lupin, Caballero y Ladrón" (Arsene Lupin, gentleman-cambrioleur), termina con un capítulo titulado "Herlock Sholmes llega demasiado tarde".


"Harry Dickson"
La serie de pastiches alemanes "Detectiv Sherlock Holmes und seine weltberühmten abenteuer" mencionada anteriormente tuvo poco éxito en Francia: sólo se publicaron 16 aventuras hasta marzo de 1908. En 1927, el editor Hip Janssens decide publicar una nueva traducción, primero en holandés y luego en francés, pero con un nuevo nombre para el protagonista: Harry Dickson. Las primeras historias son traducciones directas de los pastiches alemanes, y así el detective Harry Dickson vive en Londres, en Baker Street, fuma en pipa, tiene un ayudante y una casera, y se le llama el "Sherlock Holmes americano". Pero a partir de 1929, ante la pésima calidad del original, uno de los autores encargados de preparar la versión francesa, Jean Raymond De Kremer, "Jean Ray", rehusa traducir simplemente y comienza a mejorar los textos reescribiendolos completamente. ¡De hecho prescindió de los originales y creo obras nuevas basándose en las portadas!
(http://www.sherlock-holmes.org/expos/harry2.htm)
(http://www.noosfere.com/heberg/jeanray/dickson.htm)
(http://www.coolfrenchcomics.com/harrydickson.htm)

Estas obras (106 de Jean Ray sobre un total de 178) se siguen editando hoy en Francia, y en España Jucar editó 65 de ellas en los años setenta. Son novelitas divertidas, emocionantes y sorprendentes.

Nº1 El canto del vampiro (Le vampire qui chante)
Nº2 La banda de la araña (La bande de l'Araignée)
Nº3 Los espectros verdugos (Les Spectres-bourreaux)
Nº4 Terror en el teatro (Cric-Croc, le mort en habit)
Nº5 La calle de la cabeza perdida (La rue de la Tête-perdue)
Nº6 La resurrección de la Gorgona (La Résurrection de la Gorgone)
Nº7 El extraño resplandor verde (L'étrange lueur verte)
Nº8 El camino de los dioses (Le chemin des dieux)
Nº9 Los enigmas de la inscripción (Les énigmes de la maison Rules)
Nº10 El pulpo negro (La pieuvre noire)
Nº11 Los misteriosos estudios del doctor Drum (Les mystérieuses études du Dr Drum)
Nº12 La venganza de las siete sillas & Las ideas de monsieur Triggs (Les sept petites chaises & Les idées de Monsieur Triggs)
Nº13 La casa de las alucinaciones (La maison des hallucinations)
Nº14 Han matado a Parkinson (On a tué Mr. Parkinson)
Nº15 El misterio de los siete locos (Le mystère des sept fous)
Nº16 El lecho del diablo (Le lit du Diable)
Nº17 El fantasma del judío errante (Le fantôme du Juif Errant)
Nº18 El vampiro de los ojos rojos (Le vampire aux yeux rouges)
Nº19 Los vengadores del diablo (Les vengeurs du diable)
Nº20 La cabeza de dos centavos (La tête à deux sous)
Nº21 La terrible noche del zoo (La terrible nuit du zoo)
Nº22 El jardín de las furias (Le jardin des furies)
Nº23 Fabricas de muerte (Usines de mort)
Nº24 La piedra lunar (La pierre de lune)
Nº25 Los terroríficos (Les effroyables)
Nº26 El sabio invisible (Le savant invisible)
Nº27 X-4 (X-4)
Nº28 La isla del terror (L'île de la terreur)
Nº29 El castigo de los Foyle (Le châtiment des Foyle)
Nº30 El templo de hierro (Le temple de fer)
Nº31 Pánico sobre Londres (Le singulier Monsieur Hingle)
Nº32 El tesoro del príncipe del Nepal (??Mystéras??)
Nº33 El tribunal del terror (La cour d'épouvante)
Nº34 Los ladrones de mujeres (Les Voleurs de femmes de Chinatown)
Nº35 La ametralladora Musgrave (La mitrailleuse Musgrave & Les sept villas & Le mystérieux Horle)
Nº36 La ermita del pantano del diablo (L'Ermite du marais du diable)
Nº37 La isla del señor Rocamir (L'île de Monsieur Rocamir)
Nº38 Las aguas infernales (Les eaux infernales)
Nº39 Las veinticuatro horas prodigiosas (Les vingt-quatre heures prodigieuses)
Nº40 La estrella de siete puntas (L'étoile à sept branches & Le Professeur Krausse & Le rituel de la mort)
Nº41 La gran confabulación (La conspiration fantastique & Le décapité vivant)
Nº42 La estancia roja (Le studio rouge)
Nº43 La casa de los peligros (La maison du grand péril)
Nº44 El baile de los horrores (Le dancing de l'épouvante)
Nº45 El tirador misterioso ( )
Nº46 Los tres círculos del miedo (Les trois cercles de l'épouvante)
Nº47 El asiento 27 (Le fauteuil 27)
Nº48 El engima de la esfinge (L'énigme du sphinx)
Nº49 Los ojos de la luna (Les yeux de la lune)
Nº50 El caso Bardouillet (L'affaire Bardouillet & Le portrait de Mr. Rigott & Le cas de Maud Wantey)
Nº51 El hombre-lobo (Le loup-garou)
Nº52 El laboratorio del doctor Selles (Le cabinet du Docteur Selles)
Nº53 La casa encantada (La chambre hantée)
Nº54 La sombra misteriosa (La grande ombre)
Nº55 Los cuadros embrujados (Les tableaux hantés & Le secret de Bray-House & L'herbe des monstres)
Nº56 El dios desconocido (Le dieu inconnu)
Nº57 El enmascarado de plata (L'homme au masque d'argent)
Nº58 Los ilustres hijos del zodíaco (Les Illustres Fils du Zodiaque)
Nº59 El signo de los triángulos (Le signe des triangles)
Nº60 Los malditos de Heywood (Les maudits de Heywood)
Nº61
Nº62
Nº63
Nº64
Nº65

También se pueden encontrar dos relatos en "Los vigilantes del más allá" (Ed. Valdemar 1990). Sus títulos son "La calle de la cabeza perdida" y "El polichinela de acero".


"Solar Pons"
Cuando Augusth Derleth no obtuvo permiso para utilizar a Sherlock Holmes, creo a Solar Pons. Este detective vive junto con su amigo y biografo, el dotor Lyndon Parker en Praed Street. Sus aventuras se desarrollan durante la primera mitad del siglo veinte y se ha visto involucrado en los horrores de los mitos de Cthulhu y ha tenido encuentros con personajes como Fu-Manchú. Sus historias están repletas de referencias sherlockianas, en sus títulos o personajes. Los títulos de las recopilaciones siguen a las del Canon: Las aventuras de Solar Pons, las memorias, el retorno, etc. (¡Y en las portadas originales Pons aparece vestido como Holmes!) Como curiosidad, la historia "The adventure of the Circular Room" se publicó en dos versiones: una protagonizada por Solar Pons y otra por Sherlock Holmes. Tras la muerte de Derleth, Basil Cooper continuó escribiendo relatos sobre Solar Pons.
http://www.clysmic.com/pons/
http://members.aol.com/kayven/pons/solpons.htm
En España se ha publicado algún relato suelto:
"Los Arqueros de Sussex" (The Adventure of the Sussex Archers), en 'Relatos de Misterio e Intriga', Nº 3. Ed. Dronte, 1972.
"Otros son los ejecutores de la muerte", en "Alfred Hitchcock, Jaque y... mate", Selmar S.A., Uruguay, 1973. [Aparece la familia Anstruther, y el doctor Anstruther era el médico que se ocupaba de los pacientes de Watson cuando este se iba de aventuras]
"La Hiedra Siniestra" (The Adventure of the Grice-Patterson Curse / The Food of the Goods), en 'Alfred Hitchcock Presenta: los más famosos detectives'. Ed. Molino, 1975. [Los Grice-Patterson aparecen mencionados en el Canon]
"La Caja de Taracea" (The Adventure of the Intarsia Box), en 'Participa del Terror' selección de Alfred Hitchcock. Ed. Mundo Actual de Comunicaciones S.A., 1984.

"Sexton Blake"
¡Otro detective que vive en Baker Street! Se trata de un personaje, creado por Gilbert Chester, similar a Holmes, que también tiene un ayudante.
"El misterio de la coronación". Suplemento a La Novela Aventura, Sociedad General de Publicaciones. Sin fecha.

"Lord Darcy"
Randall Garret creó un mundo paralelo al nuestro con dos diferencias: primero, la historia cambió durante el reinado de Ricardo Corazón de León; y segundo, la magia funciona y es usada rutinariamente. En la actualidad de ese mundo Garret utiliza el esquema Holmes-Watson, con dos personajes: Lord Darcy, Jefe de Investigación Criminal de Normandía, y el Maestro Sean O Lochlainn, brujo forense. Tras Garret, Michael Kurland ha continuado escribiendo aventuras de Lord Darcy (Véase la lista de obras holmesianas en inglés).
En español he encontrado este relato:
"Final Amargo" (The Bitter End), en 'Participa del Terror' selección de Alfred Hitchcock. Ed. Mundo Actual de Comunicaciones S.A., 1984.

"Sheridan Hynes"
Julian Symons, autor de novelas policiacas e historiador del género ha creado a este actor, famoso por interpretar a Holmes en la televisión, que se enfrenta a dos casos con referencias sherlockianas utilizando los metodos del maestro:
"Un problema de tres pipas" (A Three-Pipe Problem) y "Los asesinatos de Kentish Manor" (The Kentish Manor Murders). Ed. Valdemar (Los archivos de Baker Street), 1991 y 1992. Buenas.



"La pandilla de Sherlock Holmes"
Los protagonistas de estas novelas juveniles (en el original, "los irregulares de Baker Street") escritas por Terrance Dicks (Ed. Molino. 1980) son un grupo de jovenes que investigan casos con los métodos del gran detective. Muy buenas.
1.- "El caso de la obra de arte desaparecida" (Case of the Missing Masterpiece)
2.- "El caso de la escuela de ladrones" (Case of the Fagin File)
3.- "El caso de los chantajistas" (Case of the Blackmail Boys)
4.- "El caso de la estafa del cine (Case of the Cinema Swindle)
5.- "El caso de Los cazadores de fantasmas" (Case of the Ghost Grabbers).

"Scholck Homes"
Existen muchas parodias de Holmes. El autor de esta es Robert L. Fish.
"La aventura del Problema Final", "El Retorno de Schlock Homes" y "La Aventura de la Feria de Animales". Las dos primeras en la versión en español del "Ellery Queen Mistery Magzine", marzo y agosto de 1964. La tercera en la antología "El lugar del crimen", donde ponen "Sherlock Holmes" en vez de "Scholck Homes".

"Basil de Baker Street" (Basil of Baker Street). Eve Titus. Novela. Montena Mondiberica, 1986. Aventuras de un ratoncito. Primera de una serie de novelas para niños.

"Basil, el ratón superdetective" (The Great Mouse Detective). Walt Disney Co. Según es habitual en Disney, hay en papel impreso distintas versiones de la película de dibujos animados de este título, inspirada en el personaje de Eve Titus.


JUEGOS:

"El caso Tripsey", Frederic Blayo, y "La maldición de Shimbali", Pierre y Françoise Lejoyouse. Ed. Molino, 1988. En la colección "protagoniza la aventura" dos libro-juegos de Sherlock Holmes

"El caso Brackenstall". Pablo Barrena. Ed. Ingelek, Colección Multi-aventura. 1986. Libro-juego que recrea la aventura de Abbey Grange.

Colección libro-juego Sherlock Holmes, Ed. Timun Mas, 1988-89:
1.- "Asesinato en el club diógenes", Gerald Lientz
2.- "La esmeralda del río negro", Peter Ryan
3.- "Muerte en Appledore Towers", Gerald Lienz (Recreación de "Charles Augustus Miliverton")
4.- "La corona contra el doctor Watson", Gerald Lientz
5.- "Los dinamiteros", Milt Creighton
6.- "El honor de la artillería ligera de Yorkshire", Gerald Lientz
7.- "Crimen en el palacio de Buckingham", Milt Creighton
8.- "El heredero desaparecido", Gerald Lientz

"Juegos y problemas de ajedrez para Sherlock Holmes". Raymond Smullyan. Ed. Gedisa, 1987. Problemas de ajedrez retrospectivo.




ENSAYO

"Conan Doyle fue Sherlock Holmes". Lady Conan Doyle. Aparece como complemento en la edición de "La vida privada de Sherlock Holmes" de Valdemar.

"En el salón de los Queen". Ellery Queen. Ed. Plaza y Janés, 1963. Comentarios de los editores de la revista "Ellery Queen Mistery Magazine" sobre la novela policial y sus autores. Incluye algunas páginas relacionadas con Holmes como "La gran teoría de la O-E" o "¿Quién puede olvidar?".

"Watson era una mujer". Rex Stout. Introducción a la recopilación Nº11 de "El Club del Misterio". Bruguera, 1983. Humorístico. Por el creador de Nero Wolfe (personaje del que se ha dicho que era hijo de Holmes e Irene Adler).

"¿Conoció Sherlock Holmes al Padre Brown?" (Did Sherlock Holmes Meet Father Brown?). En " Cronicas marcianas y otros ensayos sobre fantasía y ciencia". Martin Gardner. Ed. Paidós, 1992. No sólo se conocieron, sino que incluso colaboraron en un caso: ésta es la conclusión de Robert John Bayer. Sostiene que, cuando el Padre Brown contó la historia de "The Man With Two Beards" ("El Hombre Con Dos Barbas" en "The Secret of Father Brown"), ocultó con toda intención la circunstancia de que, en este caso, el detective privado no era otro que el propio Holmes.

"El signo de los tres: Dupin, Holmes, Pierce". Umberto Eco y Thomas A. Sebeok (editores). Ed. Lumen, 1989. Ensayos relacionando a Holmes con la semiotica, la lógica y la filosofía.

"Sherlock Holmes y Charles S. Pierce, el método de la investigación". Thomas A. Sebeok y Jean Umiker-Sebeok (editores). Ed. Paidós. 1994. Los ensayos de este libro están incluidos en "El signo de los tres".

"Sherlock Holmes y el caso del doctor Freud". Michael Shepherd. Prensas universitarias Zaragoza, 1990. El mito de Holmes y la psicología.

"Sherlock Holmes como químico". Isaac Asimov. En "La mente errabunda", Ed. Anaya, 1983. Análisis de las citas químicas del canon.

"El inmortal Sherlock Holmes". Isaac Asimov. En "Pasado, presente y futuro". Ed. RBA, 1987. Las razones del éxito de Holmes según Asimov.

"Algo más sobre la zapatilla persa". Juan A. Requena. Aparece como complemento en la edición de "La venganza del sabueso" de Valdemar.

"Malos y Malditos". Fernando Sabater. Ed. Alfaguara, 1996. Una relación de villanos de ficción, incluido Moriarty.

"Las películas de Sherlock Holmes", Chris Steinbrunner y Norman Michaels. T & B editores, 1999.



Eduardo Giménez González.
Ebardo@ciudadrobot.com

jueves, 18 de diciembre de 2008

LAS NUEVAS AVENTURAS DE SHERLOCK HOLMES


















La máquina infernal ...............John Lutz
El último brindis .....................Stuart M. Kaminsky
La habitación fantasma ..........Gary Alan Ruse
El regreso de la banda de lunares ......... Edward D. Hoch
La aventura del incomparable Holmes ... Jon L. Breen
Sherlock Holmes y "La mujer" ...........Michael Harrison
Las sombras en el prado .....................Barry Jones
La aventura del secuestro Gowanus ....Joyce Harrington
El doctor y la sra. Watson en casa .......Loren D. Estleman
Los dos lacayos ....................................Michael Gilbert
Sherlock Holmes y Muffin ...................Dorothy B. Hughes
El curioso ordenador ...........................Peter Lovesey
La aventura del francotirador persistente ......Lillian de la Torre
La casa que Jack construyó ...................Edward Wellen
El caso del doctor ......................................Stephen King
Moriarty y el auténtico mundo del hampa .......John Gardner

Incluye:

La momia analfabeta del Craig Museum y El anarquista incomprensible de Piccadilly Circus ............... Enrique Jardiel Poncela

LAS HAZAÑAS DE SHERLOCK HOLMES


La aventura de los siete relojes
La aventura del hacendado Trelawney
La aventura de los jugadores de cera
La aventura del milagro de Highgate
La aventura del baronet atezado
La aventura de la habitación cerrada
JOHN DICKSON CARR
ADRIAN CONAN DOYLE

LONDRES: TRÁS LAS HUELLAS DE SHERLOCK HOLMES

Si usted busca la ciudad de Sherlock Holmes, el Londres neblinoso iluminado con sueños y lámparas de gas, todavía puede encontrarlo. En La liga de los pelirrojos, Holmes le dice a Watson: “mi hobby es tener un conocimiento exacto de Londres”. Entonces, utilizando sus pistas, siga a pie las huellas de Sir Arthur Conan Doyle, y de su detective.
Todo comienza por la moderna Baker Street. Esta arteria entre Regent’s Park y Oxford Street está repleta de pequeños negocios, sandwicherías y bancos. Desde 1932, la casa central del Abbey National Bank ocupa los números 215 y 229, incluyendo el 221-B de Baker Street, el domicilio de Holmes en la ficción. Por eso, en 1985, el banco trató de recordar su asociación con el detective colocando una placa recordatoria a la salida de la estación de subte de Baker Street. Sherlock Holmes goza en Londres de una fama que pocos personajes llegan a adquirir. Un empleado del Abbey National Bank responde entre 40 y 100 cartas semanales ¡dirigidas a Holmes!
Desgarbado violinista y experto en química, por momentos indolente, silencioso a su turno y siempre deductivo, el detective que Doyle creó inspirándose en el médico Joseph Bell, fue interpretado más de 200 veces en el cine, sin contar los dibujitos animados que también le rindieron homenaje. Clive Brook, Arthur Wontner, Raymond Massey, Robert Render, Martin Fric, Reginald Owen, Bruno Guttner, Hermann Speelmans, Basil Rathbone, Peter Cushing, Cristopher Lee, Nicol Williamson y Cristopher Plummer le dieron vida a su turno. Y hasta Michael Caine, haciendo de falso Holmes en Without a clue (Cuidado… llegaron los detectives), la comedia de Thom Eberhardt, interpretó al célebre detective de la literatura inglesa.

UNA ESTATUA FAMOSA

A sabiendas de la creciente popularidad de la creación de Conan Doyle, G.K. Chesterton propuso en 1930 que Londres tuviera una estatua para homenajear al personaje. Aunque llevó décadas, la idea se concretó en septiembre de 1999, cuando una escultura de bronce, de 2,7 metros de altura, realizada por John Doubleday, se descubrió a la salida del Marylebone en la estación Baker Street. Pero la persona que más contribuyó al mito se llama Marcelle Shulman, y es la mujer que desde 1990 empezó a producir souvenirs del detective para satisfacer la curiosidad de los turistas. Shulman hoy tiene un local en el número 230, en donde vende stickers, sombreros, pipas, tableros de ajedrez y otros cientos de ítems holmesianos.
Frente al negocio está el Museo Sherlock Holmes. En sus tres pisos, todo se ambienta con el mejor gusto victoriano de Doyle. A medida que se llega a Oxford Street, se acorta la distancia hacia Wallace Collection, uno de los más adorables museos de Londres, con pinturas de los Vernet, una familia francesa de pintores. En
El intérprete griego Colmes le confiesa a Watson que él desciende de los Vernet, y agrega: “El arte adquiere las más extrañas formas en la sangre”.
Tomando por Regent Street se llega a Piccadilly Circus, a cuya izquierda está el Café Royal, un coqueto restaurante francés de 1865 y el lugar en donde a Holmes lo atacan en
La aventura del cliente ilustre. Pasando la estatua de Eros, en Piccadilly, se encuentra el Bar Criterion, donde Watson oyó por primera vez hablar de Holmes, un excéntrico estudiante del hospital Bartholomew que necesitaba un compañero de cuarto. Más allá de Circus están los clubes Pall Mall, en los que se inspiró Doyle para mencionar el Diogenes Club del hermano de Holmes, Mycroft, en donde sus miembros no podían hablar. Justo antes de que Sherlock llegara a Londres, entre Oxford y Trafalgar se trazó Charing Cross Road, que apartó los barrios más pobres de la ciudad.

DE DICKENS A DOYLE

Los victorianos transformaron el Londres de Dickens en aquel de Conan Doyle no sólo creando esa avenida, sino reconstruyendo Regent Street, agrandando Piccadilly Circus, desplegando la enorme Shaftesbury Avenue y, sobre todo, construyendo las tres millas del Embankment, el camino que rodea la orilla boreal del Támesis. Es justamente en Charing Cross, y no en Baker Street, donde suceden la mayoría de los incidentes de la saga de Holmes. De todas las librerías de Charing Cross, a Morder One van los amantes de las novelas de detectives. El negocio tiene todos los textos ingleses de misterio y se especializa en las versiones mundiales de Sherlock Holmes. A la derecha, Great Russell Street lleva hasta el British Museum y la Museum Tavern, mencionada en El carbunclo azul, aún con lámparas de gas y paneles de madera. Cuando, según la ficción, Holmes llegó a Londres a fines de 1870, se hospedó en la esquina de Montague Street, cerca de donde vivió el mismo Doyle.
Nada complacía más a Holmes, después de un caso complicado, que despedir el día en el restaurante Simpson’s-in-the-Strand, que con su clásico menú inglés y sus mozos vestidos de impecable blanco ha sido parte de la escena británica desde 1828. Cerca de allí, en el departamento de policía de Bow Street, el detective hizo una brillante deducción para concluir El hombre del labio retorcido.
The Sherlock Holmes Public House and Restaurant, cerca del viejo Scotland Yard, y los baños turcos que tanto frecuentaban Holmes y Watson se encuentran en donde estaba Northumberland Arms, el hotel mencionado en
El sabueso de los Baskerville. El bar siempre está lleno y sus paredes exhiben objetos que ilustran las aventuras del gran detective y un arma como la que portaba Watson. En el primer piso hay una reproducción del comedor de Holmes, creado en 1952 por el Abbey National Bank para el Festival de Gran Bretaña. Allí hay una pipa, un violín y unas agujas de morfina, el hábito más desafortunado de Holmes. Una figura de cera recuerda al Holmes de La casa vacía.
Al salir del museo puede sentarse en las mesas de la vereda, pedir un “Sherlock Holmes Ale” y recordar el pasaje de
El paciente interno, cuando Holmes gira y le propone a Watson: “La tarde trajo una brisa. ¿Qué diría de una caminata por Londres?.

SOBRE UN TEXTO PUBLICADO EN CLARIN EL 14-05-2000

miércoles, 17 de diciembre de 2008

SHERLOCK HOLMES (POEMA)




No salió de una madre ni supo de mayores.
Idéntico es el caso de Adán y de Quijano.
Está hecho de azar. Inmediato o cercano
lo rigen los vaivenes de variables lectores.
No es un error pensar que nace en el momento
en que lo ve aquel otro que narrará su historia
y que muere en cada eclipse de la memoria
de quienes lo soñamos. Es más hueco que el viento.
Es casto. Nada sabe del amor. No ha querido.
Ese hombre tan viril ha renunciado al arte
de amar. En Baker Street vive solo y aparte.
Le es ajeno también otro arte, el olvido.
Lo soñó un irlandés, que no lo quiso nunca
y que trató, nos dicen, de matarlo. Fue en vano.
El hombre solitario prosigue, lupa en mano,
su rara suerte discontinua de cosa trunca.
No tiene relaciones, pero no lo abandona
la devoción del otro, que fue su evangelista
y que de sus milagros ha dejado la lista.
Vive de un modo cómodo: en tercera persona.
Atiza en el hogar las encendidas ramas
o da muerte en los páramos a un perro del infierno.
Ese alto caballero no sabe que es eterno.
Resuelve naderías y repite epigramas.
Nos llega de un Londres de gas y de neblina.
Un Londres que se sabe capital de un imperio
que le interesa poco, de un Londres de misterio
tranquilo, que no quiere sentir que ya declina.
No nos maravillemos. Después de la agonía,
el hado o el azar (que son la misma cosa)
depara a cada cual esa suerte curiosa
de ser ecos o formas que mueren cada día.
Que mueren hasta un día final en que el olvido,
que es la meta común, nos olvide del todo.
Antes que nos alcance, juguemos con el lodo
de ser durante un tiempo, de ser y de haber sido.
Pensar de tarde en tarde en Sherlock Holmes es una
de las buenas costumbres que nos quedan. La muerte
y la siesta son otras. También es nuestra suerte
convalecer en un jardín o mirar la Luna.
J. L. BORGES (Los Conjurados)